jueves, 10 de marzo de 2016

MODELO FÍSICO DE LA COMUNICACIÓN





MODELO FÍSICO DE LA COMUNICACIÓN.


La teoría de la información surgió a finales de la Segunda Guerra Mundial, en los años cuarenta. Fue iniciada por Claude E. Shannon a través de un artículo publicado en el Bell System Technical Journal en 1948, titulado Una teoría matemática de la comunicación (texto completo en inglés). En esta época se buscaba utilizar de manera más eficiente los canales de comunicación, enviando una cantidad de información por un determinado canal y midiendo su capacidad; se buscaba la transmisión óptima de los mensajes. Esta teoría es el resultado de trabajos comenzados en la década 1910 por Andrei A. Markovi, a quien le siguióRalp V. L. Hartley en 1927, quien fue el precursor del lenguaje binario. A su vez, Alan Turing en 1936, realizó el esquema de una máquina capaz de tratar información con emisión de símbolos, y finalmente Claude Elwood Shannon, matemático, ingeniero electrónico y criptógrafo estadounidense, conocido como "el padre de la teoría de la información”, junto a Warren Weaver, contribuyó en la culminación y el asentamiento de la Teoría Matemática de la Comunicación de 1949 que hoy es mundialmente conocida por todos como la Teoría de la Información. Weaver consiguió darle un alcance superior al planteamiento inicial, creando un modelo simple y lineal: Fuente-codificador-mensaje-canal-decodificador-destino.
La necesidad de una base teórica para la tecnología de la comunicación surgió del aumento de la complejidad y de la masificación de las vías de comunicación, tales como el teléfono, las redes de teletipo y los sistemas de comunicación por radio. La teoría de la información también abarca todas las restantes formas de transmisión y almacenamiento de información, incluyendo la televisión y los impulsos eléctricos que se transmiten en las computadoras y en la grabación óptica de datos e imágenes. La idea es garantizar que el transporte masivo de datos no sea en modo alguno una merma de la calidad, incluso si los datos se comprimen de alguna manera. Idealmente, los datos se pueden restaurar a su forma original al llegar a su destino. En algunos casos, sin embargo, el objetivo es permitir que los datos de alguna forma se conviertan para la transmisión en masa, se reciban en el punto de destino y sean convertidos fácilmente a su formato original, sin perder ninguna de la información transmitida.
El modelo propuesto por Shannon es un sistema general de la comunicación que parte de una fuente de información desde la cual, a través de un transmisor, se emite una señal, la cual viaja por un canal, pero a lo largo de su viaje puede ser interferida por algún ruido. La señal sale del canal, llega a un receptor que decodifica la información convirtiéndola posteriormente en mensaje que pasa a un destinatario. Con el modelo de la teoría de la información se trata de llegar a determinar la forma más económica, rápida y segura de codificar un mensaje, sin que la presencia de algún ruido complique su transmisión. Para esto, el destinatario debe comprender la señal correctamente; el problema es que aunque exista un mismo código de por medio, esto no significa que el destinatario va a captar el significado que el emisor le quiso dar al mensaje. La codificación puede referirse tanto a la transformación de voz o imagen en señales eléctricas o electromagnéticas, como al cifrado de mensajes para asegurar su privacidad. Un concepto fundamental en la teoría de la información es que la cantidad de información contenida en un mensaje es un valor matemático bien definido y medible.
El término cantidad no se refiere a la cuantía de datos, sino a la probabilidad de que un mensaje, dentro de un conjunto de mensajes posibles, sea recibido. En lo que se refiere a la cantidad de información, el valor más alto se le asigna al mensaje que menos probabilidades tiene de ser recibido. Si se sabe con certeza que un mensaje va a ser recibido, su cantidad de información es cero.


CLAUDE ELWOOD SHANNON

 (Míchigan, 30 de abril de 1916 - 24 de febrero de 2001) fue un  matemático estadounidense, recordado como «el padre de la teoría de la información» (desarrolló la entropía de la información).
Los primeros años de su vida los pasó en Gaylord, donde se graduó de la secundaria en 1932. Desde joven, Shannon demostró una inclinación hacia las cosas mecánicas. Resaltaba respecto a sus compañeros en las asignaturas de ciencias. Su héroe de la niñez era Edison, con quien luego descubrió que tenía un parentesco y a cuyas investigaciones se aproximó bastante.
En 1932 ingresó en la Universidad de Míchigan, donde su hermana Catherine se doctoró como matemática. En1936 obtuvo los títulos de ingeniero electricista y matemático. Su interés por la matemática y la ingeniería continuó durante toda su vida.
En 1936 aceptó el puesto de asistente de investigación en el departamento de ingeniería eléctrica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Su situación le permitió continuar estudiando mientras trabajaba por horas para el departamento, donde trabajó en el computador analógico más avanzado de esa era, el Differential Analyzer de Vannevar Bush.
Descubrimientos.

Circuitos relevadores complejos y álgebra booleana

En ese momento surgió su interés hacia los circuitos de relevadores complejos. Intentando simplificar centralitas telefónicas de relés, se dio cuenta de que estos podían usarse para hacer cálculos. Sumado esto a su gusto por la lógica y el álgebra booleana, pudo desarrollar esta idea durante el verano de 1937, que pasó en los laboratorios Bell en la ciudad de Nueva York.

Álgebra booleana y circuitos digital            

En su tesis de maestría en el MIT, demostró cómo el álgebra booleana se podía utilizar en el análisis y la síntesis de la conmutación y de los circuitos digitales. La tesis despertó un interés considerable cuando apareció en 1938 en las publicaciones especializadas.
En 1940 le fue concedido el Premio para ingenieros norteamericanos del Instituto Norteamericano Alfred Noble de los Estados Unidos, otorgado cada año a una persona de no más de treinta años. Un cuarto de siglo más tarde, H. H. Goldstine, en su libro Las computadoras desde Pascal hasta Von Neumann, citó su tesis como una de las más importantes de la historia que ayudó a cambiar el diseño de circuitos digitales.
Durante el verano de 1938 realizó trabajos de investigación en el MIT y le fue concedida la beca Bolles cuando trabajaba como ayudante de enseñanza mientras realizaba un doctorado en matemática. En 1940 estudió un máster en ingeniería eléctrica y se doctoró en filosofía matemática.
Shannon pasó quince años en los laboratorios Bell, una asociación muy fructífera con muchos matemáticos y científicos de primera línea como Harry Nyquist,Walter Houser Brattain, John Bardeen y William Bradford Shockley, inventores del transistor; George Stibitz, quien construyó computadoras basadas en relevadores; Warren Weaver, quien escribió una extensa y aclaradora introducción a su obra La teoría matemática de la comunicación y muchos otros más.

WARRENT WEAVER
Warren Weaver es el autor de The Mathematical Theory of Communication (la Teoría Matemática de la Comunicación) junto a Claude E. Shannon. Empezó su carrera laboral en 1917 trabajando como profesor en el Throop College de Pasadena durante un año; también estuvo otro año en el California Institute of Technology. Después, ingresó en la Universidad de Wisconsin donde estudió y dio clases durante doce años. También, fue director del Departamento de Matemáticas (1928-1932). Además, tuvo otros cargos, como director de la División de Ciencias Naturales del Instituto Rockefeller, vicepresidente del Instituto Sloan-Kettering (de investigación sobre el cáncer) en 1950, vicepresidente de la División de Ciencias Naturales y Médicas (1955-1959) y presidente de la American Association for the Advancement of Science. Se entusiasmó con los beneficios del progreso y los desarrollos de la sociedad por medio de la ciencia.
En el campo científico se le atribuye la enunciación del término:biología molecular. Se interesó en promover el trabajo de los jóvenes científicos, sobre todo, en los estudios de esta materia y de genética; desde el instituto Rockefeller. Sobre ciencia, también publicó en 1967 "Science and Imagination" y escribió una autobiografía con el nombre de "Science of Change. A Lifetime in American Science".
Durante la segunda guerra mundial se encargó del "Applied Mathematics Panel", un estudio que hicieron diversos científicos sobre soluciones que fueron importantes en los desarrollos de la posguerra. Durante los años que duró la guerra, Warren Weaver se preocupó por el estudio de los procesos técnicos de la comunicación. Fue entonces, en 1949, cuando escribió la Teoría Matemática de la Comunicación con Claude E. Shannon. Ese mismo año, también promovió la investigación para el desarrollo de sistemas de traducción automática, tras un informe para la Fundación Rockefeller donde señalaba una analogía entre la decodificación mecánica y la traducción. Los primeros resultados se dieron en la Universidad de Georgetown en traducciones de ruso e inglés.
Warren Weaver tuvo una gran importancia para la culminación y el asentamiento que para el funcionalismo fue la Teoría Matemática de la Comunicación de 1949 –que hoy es mundialmente conocida por todos como la Teoría de la Información-.



MODELO DE OSGOOD Y SCHRAMM



Schramm (1954) presentó este modelo tomando como base a Osgood (1957). Estos autores expresan que no puede comprenderse la comunicación como si se comenzara en un lugar y se terminara en otro. La comunicación no es un proceso lineal como proponía el modelo de Shannon, y Weaver, sino que es fundamentalmente circular. Por otra parte, centran la atención en la conducta de los actores principales en el proceso comunicativo, a diferencia del modelo de Shannon que apunta a los canales que realizan la mediación entre emisores y receptores de forma primordial. Plantean que las partes del proceso son iguales y realizan funciones idénticas: codificación, descodificación e la interpretación. La función codificadora es equiparable a la transmisión (del modelo de Shannon y Weaver) y la descodificadora a la recepción (del modelo de Shannon y Weaver). El modelo de Osgood y Schramm (1945) va más allá que el de De Fleur al considerar que los participantes en el proceso de comunicación realizan funciones análogas: codificar, descodificar e interpretar. En lugar de centrar su atención en el canal, presta especial atención a los actores de la comunicación, tratándolos como puntos de origen y destino idénticos. En este modelo se observa la influencia de la perspectiva psicolingüística de Osgood, que tiende a confundir a los actores de la comunicación con los participantes en un diálogo y que, en consecuencia, hacen al modelo especialmente útil para el estudio de la comunicación interpersonal, pero no tanto para el de la comunicación colectiva o de masas.





Riley, M.W y Riley, J.W (1951) se plantearon la validez de los modelos presentados hasta el año 1959, y al realizar sus estudios sobre la influencia de la Sociología en la Comunicación encontraron que había una adecuación muy pobre entre los modelos y la realidad, propusieron un modelo en donde señalaban que además de los elementos mencionados por los autores anteriores era necesario contemplar el factor contexto social. Este nuevo elemento en el modelo es otra parte dentro del proceso de comunicación ya que el hombre es un ser social.




Tanto el emisor como el receptor se desenvuelven en un entorno o sociedad (clase social, educación, rol de trabajo) y pertenecen a distintos grupos primarios  (familia, amigos, compañeros de trabajo) que no siempre son los mismos para uno o para otro. Por lo tanto el contexto social afecta la emisión  y construcción del mensaje y la percepción y recepción del mismo, así como la re-emisión por parte del receptor, en relación a la respuesta o cambio que va a generar hacia el emisor.

Manifestaron que los procesos de comunicación son siempre parte de un sistema social: hay una interacción continua entre los miembros de un sistema social. Destacan el papel de grupos primarios y grupos de referencia cuya ayuda permite al individuo definir sus actitudes, valores y conductas. La audiencia no es solamente receptores pasivos: hay un proceso de retroalimentación o feedback que hace que la comunicación humana sea una interacción.


MODELO SOCIO-PSICOLÓGICO 

Este modelo se enfatiza en unos factores individuales y los más importantes en la relación de personas, adquiere cuatro niveles y criterios: 

Niveles
*Intrapersonal: Es la capacidad de construir una percepción precisa  de si mismo, de organizar y dirigir nuestra propia vida.

*Interpersonal: Es la relación directa que se da entre un emisor y receptor o varios, usando un lenguaje claro como medio y efectuando un intercambio de mensajes verbales y no verbales.

*Grupal: Este nivel se basa en un conjunto de personas que comparten ideas, pensamientos y cosas en común. 

* Cultural: Son grupos donde manejan tradiciones, costumbres, religiones, creencias contexto y lenguaje.

Criterios

-Origen del mensaje
-Transmisor
-Canales
-Receptor
-Respuesta del mensaje

El Modelo Socio-Psicológico, se explica desde otra perspectiva, por lo que se relaciona con nuestra personalidad, actitud, expresiones, lenguaje corporal, ya que se maneja de una forma explícita dependiendo de un contexto.



HANS RUESCH






Nace en NápolesItalia, el 17 de mayo de 1913. Tuvo nacionalidad suiza desde su infancia por decisión paterna. A los 12 años se trasladó a Suiza, donde creció como políglota. A los 19 años abandonó la Universidad de Zúrich para dedicarse a las carreras de coches en las que se alzaría con 27 victorias al volante de bólidos Alfa Romeo y Maseratti, incluido el Gran Premio de Gran Bretaña en 1936. Ruesch se apasionó por la arqueología, llegando a trabajar en el sitio dePompeya antes de realizar un largo viaje que le llevaría a descubrir África. En 1938 emigró a Estados Unidos para dedicarse por completo a la literatura.
Escritor y piloto de carreras suizo. Fue un activista por los derechos de los animales además de un competir en más de cien carreras de Grand Prix.  Como novelista y guionista logró grandes éxitos como Iglús en la noche, The Racer o El país de las sombras largas. Publicó numerosos best-sellers y varias de sus novelas fueron llevadas al cine.
Publicó su primer libro, The racer (El corredor), ambientado en el mundo de la fórmula 1. En 1946 regresó a Nápoles y comenzó a escribir otra de sus novelas, titulada The Stealers. Su estilo, definido como "cercano al de Jack London", le llevó a escribir en 1950 la que sería su obra cumbre, vendida en más de un millón de ejemplares sólo en EE UU Top of the world.
Luego en 1953 retomó el automovilismo en una carrera en Italia que le enfrentó a Fangio. En ese mismo año una de sus novelas fue llevada al cine. La película se tituló The Racers y fue protagonizada por Kirk Douglas.
Su vida tan intensa lo lleva a convertirse en un ferviente defensor de los derechos de los animales y enemigo de la industria farmacéutica. En 1976 publicó en Italiados libros que harían sensación: La emperatriz desnuda, o El gran fraude médico y La hija de la emperatriz. Denunciaba la experimentación en animales, la industria farmacéutica y el sistema médico.
Después de publicar South of the Heart, Regreso al País de las Sombras Largas y The Game, decidió dedicarse por completo a escribir contra la vivisección. Matanza de Inocentes fue publicada por primera vez en Italia en 1976. Sus impactantes revelaciones provocaron una gran conmoción en la sociedad italiana de aquella época. La versión en inglés apareció en Estados Unidos en 1978, y su repercusión fue igualmente notable. Ruesch prometió que no volvería a escribir novelas de ficción mientras siguiera existiendo la vivisección. Escribió varios libros más contra la experimentación animal, como Naked Empress (Empresa Desnuda) y 1000 Doctores.
En ¨La historia de la farmacia¨ (1982), denuncia la existencia de numerosos fármacos nocivos o mortales que seguirían siendo vendidos sin problemas en el mundo entero. Murió en Massagno el 27 de agosto de 2007.

GREGORY BATESON

(GrantchesterReino Unido9 de mayo de 1904 — San FranciscoEstados Unidos4 de julio de 1980) ,científico sociallingüista y cibernético cuyo trabajo se interseca con muchos otros campos intelectuales. Algunos de sus escritos más notables son encontrados en sus libros: Pasos hacia una ecología de la mente, 1972; Espíritu y naturaleza, 1979; El temor de los ángeles: epistemología de lo sagrado, 1987, publicado póstumamente y coescrito por su hija Mary Catherine Bateson.
Hijo del distinguido genetista William Bateson.
Entre 1917 y 1921, estudió Zoología en la Charterhouse School de Londres y, posteriormente, Biología en el St. John's College de Cambridge; paralelamente realizó sus primeros trabajos de campo en Nueva Guinea, que prosiguió más tarde en Bali, con su, en ese entonces, esposa Margaret Mead, con quien publicó "Carácter balinense. Un análisis fotográfico" en 1942, un libro en el que se enfatiza el valor del soporte "físico" (fotografías, grabaciones, etc.) como instrumento para el quehacer analítico del investigador.
En 1939 se trasladó a Estados Unidos, donde continuó viviendo el resto de su vida. En 1956 se hizo ciudadano estadounidense.
En 1942, participó en la conferencia "Inhibición Cerebral" que auspició la fundación Macy, sobre cibernética, esta reunión es el antecedente directo de las llamadas conferencias de Macyque inician en 1946 y se programarían primero semestralmente y luego anualmente hasta 1953, cuando se terminó su ciclo luego de 10 reuniones, en ellas se contó con la presencia de los abanderados de la innovación del pensamiento científico en los Estados Unidos, Warren McCullochNorbert WienerJohn von Neumann, entre otros. En 1949, trabajó en la Langley-Porter Clinic de San Francisco como investigador en psiquiatría y comunicaciones. En 1951 publicó junto con Jurgen Ruesch, quien estudiaba los fenómenos de retroalimentación, el libro "Comunicación”: la matriz social de la psiquiatría". Posteriormente, como profesor de antropología en la Universidad de Stanford, profundizó en los procesos de la comunicación animal inter especies, por medio de experiencias y estudios con pulposdelfinesmoluscos, entre otros, que le permitieron elaborar nuevas teorías acerca del aprendizaje . Bateson nunca formó oficialmente parte del Mental Research Institute de Palo Alto, sin embargo tuvo desde su inicio en 1959 una relación cercana, manteniendo el contacto de modo paralelo entre su equipo de investigación y el equipo del MRI. Esto explica como Jackson y sus asociados aplicaron los conceptos batesonianos a la investigación interaccionar en temas como el alcoholismo y esquizofrenia, dándole un nuevo enfoque al tratamiento de tales problemas. En 1964 se mudó a Hawái, donde fue nombrado jefe del departamento de biología del Oceanic Institute de Waimanalo. Entre 1972 y 1978 fue profesor de antropología y etnografía en la Universidad de California. Sus dos últimos años de vida transcurrieron en el Esalen Institute de California.
Gregory Bateson es mejor conocido por el desarrollo de la teoría del doble vínculo de la esquizofrenia, junto con uno de los líderes en teoría de la comunicaciónPaul Watzlawick, su colega del Mental Research Intitute de Palo Alto, y por ser el esposo de la prestigiosa antropóloga Margaret Mead. En los círculos académicos él es, algo así, como una figura de culto cuyo atractivo incluye su oscuridad, excentricidad y diversidad de logros. Sin embargo, el creciente interés en el holismo, los sistemas y la cibernética ha impulsado naturalmente a educadores y estudiantes a publicar el trabajo de Bateson.
Como él mismo admite, Bateson es enormemente incomprendido y la inconvencionalidad de su estilo puede llegar a ser chocante para algunos. Bateson no tenía mucho respeto por los estándares académico-científicos de escritura contemporáneos, sus trabajos tenían frecuentemente la forma de un ensayo más que de una disertación científica, utilizaba muchas metáforas y la elección de las fuentes tendía a ser inusual (v.g. citando a antiguos poetas e ignorando las fuentes científicas recientes). Al mismo tiempo, escribía en un nivel muy abstracto. De cualquier manera, muchos académicos consideran que sus trabajos contienen un gran aporte de pensamiento original al que vale la pena acercarse, aunque necesite de una lectura cuidadosa.


MODELO ANTROPOLÓGICO



Se define como un medio de comunicación en un fenómeno social que exige la existencia de las personas, se resalta mucho la cultura como un aporte muy importante al fenómeno comunicativo.
Logra una interacción biunívoca del tipo con-saber, pero solo es posible cuando entre dos modos de una estructura relacional, es decir transmisor, receptor.


Edward Hall 



Nació el 16 de mayo de 1914 fue un respetado antropólogo estadounidense e investigador intercultural. Enseñó en la Universidad de DenverColorado, Bennington College en Vermont, Harvard Business School, Illinois Institute of Technology, Northwestern University en Illinois y otros. La investigación que llevó a cabo durante toda su vida sobre las percepciones culturales del espacio, tuvo su raíz en la Segunda Guerra Mundial, en la que participó como miembro del ejército de los Estados Unidos en Europa y las Filipinas.
De 1933 a 1937 Hall vivió y trabajó en Navajo y Hopi, en reservas de indios al noroeste de Arizona, y narra sus experiencias en su libro autobiográfico West of the Thirties. Recibió un doctorado de la Universidad de Columbia en 1942 y continuo su trabajo de campo a lo largo de Europa, el Medio Oriente y Asia. Durante los años 50 trabajó para el Departamento de Estado de Estados Unidos enseñando estrategias de comunicación intercultural a personal diplomático, desarrolló el concepto de culturas de "alto-contexto" y "bajo-contexto", y escribió muchos libros prácticos populares para lidiar con problemas interculturales. Murió en el año 2009 día 20 de Julio en su casa de Santa Fé (Mexico)
·        Hall fue el primero en identificar el concepto de prosémica, o espacios interpersonales.
·        En su libro, The Hidden Dimensión, describe las dimensiones subjetivas que rodean a alguien y las distancias físicas que uno trata de mantener con otras personas de acuerdo a reglas culturales muy sutiles.
·        En The Silent Language (1959), Hall desarrollo el término de policronía, para describir la habilidad de atender múltiples eventos simultáneamente, en contraposición a los individuos y culturas "monicronos" que tienden a manejar eventos secuencialmente.
·        En "Beyond Culture" (1976), Hall desarrollo su modelo contextual para explicar cómo afecta el contexto, la administración del tiempo y el espacio en la comunicación intercultural, es decir, la comunicación entre culturas. El Modelo contextual de Edward T. Hall pretende explicar cómo nuestra cultura actúa de filtro para seleccionar a que debemos o no debemos


(Bruselas, 1908 - París, 2009) Antropólogo francés. Agregado de filosofía, en 1934 pasó a la Universidad de São Paulo y estudió las culturas indígenas del Mato Grosso y de la Amazonia. En 1941 hubo de exiliarse a EE UU, donde conoció a R. Jakobson, cuyo  lingüístico le influyó de manera decisiva. Regresó a Francia en 1948 y fue profesor de religiones comparadas en la Sorbona y de antropología social en el Colegio de Francia (cuyos cursos de 1959-1982 recoge en Palabra dada, 1984). Aplicó el estructuralismo al estudio del parentesco (Las estructuras elementales del parentesco, 1949), a la antropología cultural (Sociología y antropología, 1950; Antropología estructural, 1958 y 1973) y al estudio de las clasificaciones (El pensamiento salvaje, 1962; El totemismo en la actualidad, 1962) y de los mitos (Tristes tópicos, 1955; serie Mitológicas, 1964-1986: Lo crudo y lo cocidoDe la miel a las cenizasEl origen de las maneras de mesaEl hombre desnudo y La alfarera celosa). Entre sus últimas publicaciones cabe destacar también Los símbolos y sus dobles (1989) e Historia de Lynx (1991).


Modelo Semiótico - Informacional





El Modelo Semiótico -  Informacional representa la relación comunicativa de la siguiente forma:

Entre el mensaje entendido como forma significante que transmite un cierto significado, y el mensaje recibido como significado, se abre un espacio sumamente variado y articulado.

En él entra en juego – desde el punto de vista semiótico – el nivel en el que destinador y destinatario comparten las competencias relativas a los diferentes niveles que fundamentan la significación del mensaje; desde el punto de vista sociológico, en dicho espacio aparecen las variantes relacionadas con los factores de mediación entre individuo y comunicaciones de masas (red de pequeños grupos, corriente a varios niveles, papeles de leadership de opinión, hábitos y modelos de consumo de los mass media, etc.).

Las correlaciones entre los dos órdenes de motivos delimitan las posibilidades de la denominada descodificación aberrante: en ella los destinatarios efectúan una interpretación de los mensajes disconforme con las intenciones del emisor y con la forma en la que éste había previsto que se llevara a cabo la descodificación.

El valor epistemológico del Modelo Semiótico – Informacional es considerable: indica a la investigación mediológica que es indispensable englobar en la estrategia de análisis la mediación de los mecanismos comunicativos sobre la determinación de los efectos macrosociales.



JÜRGEN HABERMAS
 Biografía
Jürgen Habermas estudió filosofía, historia, psicología, literatura alemana y economía en las universidades de Gotinga, Zürich y Bonn. Nicolai Hartmann, Wilhelm Keller, Theodor Litt, Johannes Thyssen, Hermann Wein, Erich Rothacker y Oskar Becker fueron algunos de sus profesores durante los estudios de licenciatura. En 1954, bajo la dirección de los dos últimos profesores citados, defendió en la Universidad de Bonn su tesis doctoral sobre el tema «El Absoluto y la historia: De las discrepancias en el pensamiento de Schelling», que aún hoy en día se mantiene inédita. Entre sus compañeros de estudios, trabó amistad con Karl-Otto Apel, una fructífera relación intelectual que se mantiene hasta el presente.
Con anterioridad, en 1953, publicó su primer artículo: una recensión crítica de la obra de Heidegger Introducción a la metafísica, que tituló significativamente «Pensar con Heidegger contra Heidegger» (Mit Heidegger gegen Heidegger denken), artículo que le proporcionó una cierta notoriedad. En los siguientes años se ganaría la vida mediante colaboraciones con la prensa.
De 1954 a 1959 fue ayudante y colaborador de Adorno en el Instituto de Investigación Social de Fráncfort. En 1960defendió en Marburgo (bajo la dirección de Wolfgang Abendroth) su escrito de habilitación, centrado en las transformaciones estructurales de la noción de «esfera pública» (Öffentlichkeit) a lo largo de la historia europea de los últimos tres siglos. Entre 1964 y 1971 ejerció como catedrático en la Universidad de Fráncfort, convirtiéndose en uno de los principales representantes de la segunda generación de la Teoría Crítica. En 1968 publicó Conocimiento e interés, libro que le concedió una enorme proyección internacional.
De 1971 a 1983 fue director en el Instituto Max Planck para la «investigación de las condiciones de vida del mundo técnico-científico». En 1983 volvió a la Universidad de Fráncfort como catedrático de filosofía y sociología, donde permaneció hasta su jubilación en 1994. Se mantiene, no obstante, activo como docente, especialmente en calidad de «Permanent Visiting Professor» de la Northwestern University (Evanston, Illinois) y como «Theodor Heuss Professor» de The New School (Nueva York).
En 1986, recibió el Premio Gottfried Wilhelm Leibniz de la Deutsche Forschungsgemeinschaft, considerado como la máxima distinción en el ámbito alemán de investigación. En 2001 obtuvo el Premio de la Paz que conceden los libreros alemanes y en 2003, el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
Es doctor honoris causa por las universidades, entre otras, de Jerusalén, Buenos Aires, Hamburgo, Northwestern University Evanston, Utrecht, Tel Aviv, Atenas y la New School for Social Research de Nueva York, y miembro de la Academia Alemana de la Lengua y la Poesía.

CONCEPTO

Siguiendo a Humboldt, que establecía al lenguaje como configurador del pensamiento, Habermas opina que no hay mente, ni actividad intelectual sin un lenguajeprevio. Si todo ser humano nació en una comunidad lingüística, el lenguaje es, paradójicamente, anterior al hombre, todo el que quiso decir algo ya tuvo que suponerlo. Habermas admite esta independencia del lenguaje y elabora su teoría filosófica a partir de lo que él llama los sinónimos universales del habla: aquellos supuestos que debe considerar cualquier hablante antes de emitir palabra, porque son “mandatos” del lenguaje. Estos supuestos son ciertos en cualquier lengua, por tanto universales. Un hablante no puede dejar de pretender, si es que quiere alcanzar un consenso comunicativamente:
1. Inteligibilidad para lo que se dice. La comunicación resulta imposible si lo que se dice es incomprensible para los demás.
2. Verdad para aquello que se dice. Para el contenido de lo que se dice en relación con lo objetivo (si digo “esta mesa es verde” debe ser verde) o para las condiciones de existencia de lo que se dice (si digo: “cierra la puerta” se presupone que la puerta estaba abierta).
3. Rectitud para su acto de habla en relación con un contexto normativo. Esto significaría lo siguiente: todo hablante se atiene a un conjunto de normas aceptadas por todos. Si dice “usted se calla” es porque debe estar autorizado a decirlo.
4. Veracidad para su formulación como expresión de su pensamiento. Lo que dice debe ser lo que cree o piensa; si miente, la comunicación se rompe.

Estos cuatro supuestos: inteligibilidad, verdad, rectitud y veracidad, son los que forman la base de validez del habla. Para Habermas, el uso primario del lenguaje sería el orientar su empleo al entendimiento. El lenguaje busca ayudarnos a comunicarnos, y para poder comunicarnos son precisos esos cuatro supuestos, y el lenguaje nos “obliga” a cumplirlos. Los otros usos del lenguaje son parasitarios de este uso ideal. Podemos usar el lenguaje para engañar, estafar, manipular, etc., pero el que miente debe hacer creer a los demás que opera bajo el supuesto de veracidad si quiere conseguir su objetivo, el que dice cosas incongruentes debe convencernos de que no está loco, y que lo que dice responde a la realidad, el que violenta y problematiza las normas pone en cuestión el presupuesto de rectitud, etc.





HANS-GEORG GADAMER

BIOGRAFÍA
El padre de Gadamer era químico farmacéutico, posteriormente también fue rector de la Universidad de Marburgo. Pese a los deseos de su padre, Gadamer hizo caso omiso a sus recomendaciones que le incitaban a estudiar ciencias naturales y optó por las humanidades. Así que realizó estudios en Breslavia bajo los auspicios de Richard Hönigswald, pero pronto volvió a Marburgo para estudiar con los filósofos neokantianos Paul Natorp y Nicolai Hartmann, bajo cuya dirección se doctoró en el año 1922 con un trabajo sobre Platón (Das Wesen der Lust nach den platonischen Dialogen, La esencia del placer en los diálogos platónicos).
Poco después Gadamer visitó Friburgo de Brisgovia y comenzó a estudiar con Martin Heidegger, quien aún no era profesor titular pero sí un brillante profesor asistente. A través de Heidegger se insertó en un grupo de estudiantes que luego destacarían intelectualmente, entre ellos se encontraban: Leo Strauss, Karl Löwith y Hannah Arendt. La amistad entre Gadamer y Heidegger se hizo tan estrecha que cuando Heidegger recibió una plaza en Marburgo, Gadamer optó por seguirle hasta allí. Es posiblemente la fuerte influencia de Heidegger lo que ha hecho del pensamiento de Gadamer algo particularmente característico y lo que, en gran medida, ha moldeado su pensar, además, la influencia de Heidegger fue la que separó a Gadamer de las corrientes neokantianas en las que, tiempo atrás, se había formado.
Gadamer hizo su habilitación académica en el año 1929, y comenzó a enseñar en Marburgo durante los primeros años de la década de los 30. A diferencia de Heidegger, Gadamer siempre rechazó visceralmente el Nazismo, de tal forma que se le puede considerar abiertamente anti-nazi. Jamás recibió un puesto remunerado durante los años de gobierno nazi y jamás entró a formar parte del partido; tan solo hacia el final de la guerra recibió un puesto enLeipzig. En 1946, tras la guerra, fue considerado «no corrompido» por el régimen nazi y pudo ocupar su puesto de rector de la Universidad de Leipzig. Gadamer no sólo mostró oposición al nazismo sino que, con el nacimiento de laRepública Democrática Alemana, también mostró su férrea oposición al comunismo. Esto le hizo trasladarse hacia la República Federal Alemana, aceptando primero una posición en Fráncfort del Meno y después el puesto en sustitución de Karl Jaspers en Heidelberg en 1949. Ésta sería la posición que ocuparía el resto de su vida, hasta su muerte en el año 2002.
A lo largo de esta etapa completó su gran obra Verdad y método, publicada en 1960 y ampliada con un segundo volumen en 1986, y se comprometió en el famoso debate que mantuvo con Jürgen Habermas acerca de la posibilidad de trascendencia histórica y cultural en busca de una situación social moldeada por el pensamiento crítico. El debate jamás concluyó pero marcó el comienzo de una calurosa amistad entre Gadamer y Habermas, incluso Gadamer facilitó la posibilidad de entrada de Habermas en el mundo académico ayudándole a lograr una plaza de profesor en Heidelberg. Otro intento similar de debate fue intentado con Jacques Derrida pero éste fue menos instructivo porque ambos pensadores tenían pensamiento con muy pocos puntos en común. Derridaconsideró su error al no buscar un fondo común con Gadamer la mayor debacle de su vida intelectual y, en el obituario que dedicó a Gadamer, expresa su admiración y su respeto filosófico por el pensador alemán.

MODELO GADAMERIANO DE LA COMUNICACIÓN



Los caminos de la hermenéutica gadameriana. Del texto al otro o del otro al texto. Planelles Almeida, Margarita (US –Universidad de Sevilla) Como todos sabemos, la obra entera de Hans-Georg Gadamer es un esfuerzo continuo y arduo por dilucidar los entresijos de la comprensión a un nivel no ya metodológico –como en la hermenéutica anterior, de la que es en gran parte heredero (y eso no es banal ni casual subrayarlo aquí)-, sino ontológico en un sentido radical. En este sentido, su primera, constante y última tarea fue la de comprender la comprensión desde una asunción de la finitud y temporalidad radicales. Para esta elucidación, Gadamer se sirve de numerosos ejemplos, modelos o paradigmas que tratan de esclarecer esta nueva visión de la comprensión. El modelo de la experiencia del arte, el de la hermenéutica jurídica, el de la filosofía práctica de Aristóteles, o el de la traducción (en el que por otro lado se centra mi investigación, pues lo considero enormemente esclarecedor y fructífero)… todos éstos son modelos, caminos, con los que Gadamer nos introduce en su propuesta ---una crítica profunda de la modernidad--- y que arrojan luz sobre diferentes aspectos de lo que la comprensión es y cómo ésta debe ser entendida. Sin embargo, me gustaría centrarme aquí en dos modelos omniabarcantes de la filosofía gadameriana que constituyen verdaderos caminos de su pensamiento, y que pueden parecer a menudo paradójicamente opuestos o ambiguos en su combinación. Hablaré, para entendernos, de modelo del texto y modelo del otro o del diálogo, aunque trataré a continuación de esclarecer a qué me refiero, así como de plantear las ambigüedades que pueden suscitar uno con otro. Cuando Gadamer plantea el problema de la comprensión, el centro de sus reflexiones es predominantemente la comprensión de los textos (propia de toda la tradición hermenéutica), y muy concretamente la comprensión de textos históricos. Éste es, de hecho, el núcleo de su obra fundamental, Verdad y método. No obstante, Gadamer pretende esclarecer las condiciones de toda comprensión, de cualquier tipo, y precisamente su planteamiento, si bien parte de este problema concreto, trata de ir más allá y de tener un alcance universal. El propio Gadamer, tal vez consciente de lo que podría dar la impresión de parcialidad o limitación en su enfoque, nos recuerda esto subrayando que el problema hermenéutico está ya siempre dado en todo esfuerzo de comprensión de un sentido, y el caso de la distancia temporal (de los textos históricos) es su punto de partida y lugar privilegiado de reflexión, pero no se limita a ello. En otras palabras, Gadamer se centra en el problema de la comprensión de textos (por su propia historia, por la tradición a la que responde y con la que se entronca), pero lo utiliza como modelo o ejemplo paradigmático de lo que sucede en todo tipo de comprensión. Como muestra –según decíamos- en sus reflexiones posteriores sobre su propia obra, tratando de esclarecer el significado tal vez mal comprendido de su propuesta, el problema no se limitaba para él, conscientemente desde el principio, a la comprensión de textos históricos, sino que incluía todo tipo de estructura de sentido, todo tipo de comprender, pues siempre se da en todo caso el hecho hermenéutico fundamental, esto es, el de la distancia. En algunos aspectos de mi argumentación se nota especialmente que mi punto de partida, las ciencias históricas del espíritu, es unilateral. Sobre todo la introducción del significado hermenéutico de la distancia temporal, aun siendo en sí convincente, oscureció la relevancia fundamental de la alteridad del otro y el papel fundamental que compete al lenguaje como conversación. Sería más adecuado hablar al principio, en forma más general, de la función hermenéutica de la distancia. No tiene por qué tratarse siempre de una distancia histórica, ni siquiera de la distancia temporal como tal, que puede superar connotaciones erróneas y aplicaciones desorientadoras. La distancia se manifiesta incluso en la simultaneidad como un momento hermenéutico; por ejemplo, en el encuentro entre personas que sólo buscan en la conversación el fundamento común, y sobre todo en el encuentro con personas que hablan lenguas extranjeras o viven en otras culturas. (Gadamer, 2006, p. 16) Conviene que nos centremos momentáneamente, para el problema que nos ocupa, justamente en este hecho hermenéutico fundamental de la distancia. Se trata, evidentemente, en su reverso, del problema mismo de la alteridad, de la extrañeza, de la experiencia de lo ajeno, de lo otro, esencial en la hermenéutica. Y este hecho, nos dice Gadamer, se da siempre, es el mismo: en la distancia temporal que nos separa del texto que nos llega del pasado, pero también, con la misma fuerza, en la extrañeza del otro que está frente a nosotros y nos habla, en su alteridad, en la distancia que irremediablemente también nos separa de él. En este sentido, lo que hemos dado en llamar aquí el modelo (de la comprensión) del texto es el camino que nos lleva a comprender la comprensión del otro. Al fin y al cabo, subraya Gadamer, también en el encuentro entre personas que sólo buscan en la conversación el fundamento común se da esa distancia cuya superación (en términos no absolutos), cuya salvación –diríamos entonces quizás mejor- , constituye la tarea hermenéutica en cuanto tal. El camino parece entonces ser el que lleva de la comprensión de los textos a la comprensión del otro como tú que se encuentra frente a mí en el diálogo, en la conversación. En este sentido, comprenderíamos al otro como comprendemos un texto, tratando de salvar la distancia que media entre nosotros. Pero, por otro lado, Gadamer parece plantear el problema a la inversa. En efecto, si bien por el planteamiento o enfoque de su obra (por el punto de partida mismo, por la tradición con la que se entronca, la de las ciencias históricas del espíritu) el modelo de la comprensión parece ser en la hermenéutica gadameriana el de la comprensión del texto; si bien eso es cierto, por otro lado el modelo de la comprensión del tú, del otro como tú (lo cual parecería en principio recaer o redirigirnos a posturas más cercanas al planteamiento romántico del problema -que sin embargo él mismo critica) parece imponerse cuando Gadamer reflexiona, especialmente, sobre la comprensión como conversación y diálogo, donde parece privilegiar el lenguaje hablado sobre el escrito y parece así también privilegiar el modelo de la comprensión del otro en la conversación sobre el modelo (ampliamente desarrollado y tematizado) de la comprensión del texto. Igual que la conversación, la interpretación es un círculo encerrado en la dialéctica de pregunta y respuesta. Es una verdadera relación vital histórica, que se realiza en el medio del lenguaje y que también en el caso de la interpretación de textos podemos denominar ‘conversación’. (Gadamer, 2007, p. 467) El problema que nos ocupa sería, entonces: ¿Comprendemos al otro como comprendemos un texto? ¿O más bien comprendemos un texto como comprendemos al otro? Y, llevado más allá: ¿se comprende al otro para comprender el texto, o se comprende el texto para comprender al otro? (lo cual nos resituaría en el problema de la superación gadameriana de la hermenéutica romántica). Creo que conviene enfocarlo tratando de centrarnos en lo que con cada modelo se pretende subrayar o sacar a la luz (hacia dónde nos conduce cada uno de estos caminos), o, dicho en un modo más gadameriano, atendiendo a aquello a lo que cada modelo es respuesta, pues sólo así podremos ver que la circularidad entre ambos es sólo aparente y que, lejos de oponerse, ambos modelos se complementan subrayando diferentes aspectos del problema del comprender. Por un lado, el modelo de la comprensión de los textos históricos obedece sin duda en primer lugar a la tradición a la que Gadamer se enfrenta, que es la propia tradición hermenéutica. Así, frente a las aspiraciones románticas de simultaneidad (esto es: anulación de la distancia. Recordemos: el hecho hermenéutico fundamental!), heredadas también, a la vista de Gadamer, por la conciencia histórica diltheyana, Gadamer trata de subrayar que toda comprensión –y no sólo la de los textos del pasado, aunque en éstos con mayor evidencia e ineludibilidad- se enfrenta necesariamente a una distancia, distancia que lejos de pretender ser simplemente superada o anulada, debe ser traída a primer plano y asumida en toda su radicalidad (pues sólo así podrá asumirse verdaderamente la finitud). También en la conversación, en la supuesta simultaneidad del diálogo, se da esta irremediable distancia. Subrayar esto, utilizar la comprensión de los textos, por tanto, como modelo, también para la comprensión del tú, es recordarnos que la finitud y la temporalidad nos marcan también ineludiblemente en las situaciones de supuesta mayor cercanía o familiaridad. Guiándonos por el camino de la comprensión de los textos históricos, Gadamer responde a la tradición de la que él mismo es conscientemente heredero (no podía ser de otro modo), y concreta y explícitamente responde a la hermenéutica romántica de Schleiermacher, que, marcada por una concepción psicologista aún heredera de la conciencia moderna, olvida el hecho hermenéutico fundamental de la distancia, de la extrañeza.(y, con ello, la constitutiva y radical finitud que marca toda comprensión, toda acción humana, en definitiva) Conviene aquí recordar que en origen y ante todo la hermenéutica tiene como cometido la comprensión de textos. Sólo Schleiermacher minimizó el carácter esencial de la fijación por escrito respecto al problema hermenéutico, cuando consideró que el problema de la comprensión estaba dado también, por no decir en realidad, en el discurso oral. Ya hemos mostrado hasta qué punto el giro psicológico que introdujo con ello en la hermenéutica tuvo como consecuencia la cancelación de la auténtica dimensión histórica del fenómeno hermenéutico. En realidad la escritura posee para el fenómeno hermenéutico una significación central en cuanto que en ella adquiere existencia propia la ruptura con el escritor o autor, así como con las señas concretas de un destinatario o lector. (Gadamer, 2007, p. 471) Y, no obstante, el modelo de la conversación, de la comprensión del otro en el diálogo, parece, por otro lado, subrayar –incluso añorar- justamente la simultaneidad, la inmediatez de la conversación real, viva, llegando tal vez a recaer en eso que él mismo criticaba en Schleiermacher (donde sí se trata de comprender al otro como tú, como individualidad creadora), esa minimización del carácter esencial de la fijación por escrito. Así, también en Verdad y método, afirma: Lo que caracteriza a la conversación frente a la forma endurecida de las proposiciones que buscan su fijación escrita es precisamente que el lenguaje realiza aquí en preguntas y respuestas, en el dar y tomar, en el argumentar en paralelo y en el ponerse de acuerdo, aquella comunicación de sentido cuya elaboración como arte es la tarea de la hermenéutica frente a la tradición literaria. Por eso cuando la tarea hermenéutica se concibe como un entrar en diálogo con el texto, esto es algo más que una metáfora, es un verdadero recuerdo de lo originario. El que la interpretación que lo logra se realice lingüísticamente no quiere decir que se vea desplazada a un medio extraño, sino al contrario, que se restablece una comunicación de sentido originaria. Lo transmitido en forma literaria es así recuperado, desde el extrañamiento en el que se encontraba, al presente vivo del diálogo cuya realización originaria es siempre preguntar y responder. (Gadamer, 2007: 446) ¿Se trata entonces de volver al modelo de la conversación viva para recuperar la simultaneidad, la inmediatez, perdidas, para recuperar la comunicación de sentido originaria, del extrañamiento en el que se encontraba? ¿No se trataba acaso de recordar siempre, y de ponerla en primer plano, precisamente esa extrañeza, esa distancia? Pero entonces, ¿por qué sacar a la luz, la paradigmaticidad del diálogo para la tarea de la comprensión en general? Nuestra apuesta es, en este sentido, que lo que el modelo del diálogo con el otro trata de subrayar, aquello a lo que responde, es también, por otros caminos, la esencial finitud y temporalidad humanas, y con ello la superación ineludible de una distancia, en definitiva, el encuentro con la alteridad que subyace siempre a toda hermenéutica. ¿Cómo?: sacando a la luz con ello otro aspecto esencial de su propuesta, que no es otro que una fuerte conciencia ética de la necesidad de apertura ante eso otro que nos sale al encuentro. El modelo del diálogo subraya, en definitiva, también la alteridad, pero haciendo hincapié en la necesidad de la apertura, en una dimensión de la hermenéutica que roza ya –creemos- los límites de la actitud ética y en la que se fundamenta la posibilidad misma de la comprensión, del diálogo y del acuerdo. Pudiera parecer, en un principio, que con la insistencia en la conversación y el diálogo vivos Gadamer recae en la añoranza y reivindicación de algún tipo de simultaneidad que se daría en este encuentro directo, supuestamente inmediato, entre el yo y el tú. Pero el rescate del modelo dialógico se encamina en un sentido opuesto: lejos de volver a la inmediatez romántica psicologista, el modelo de la conversación no hace sino remarcar el reverso de la alteridad y la extrañeza subrayado también en el modelo del texto: esto es, la verdadera actitud hermenéutica como una actitud de radical apertura hacia lo otro. Así, el modelo dialógico es en Gadamer respuesta, una vez más, a la conciencia moderna, esencialmente monológica y así también peligrosamente psicologista, que no atiende al otro en su verdadera alteridad, sino que lo engulle en la familiaridad de lo propio sin tener en cuenta lo que el otro tiene que decirnos. En el comportamiento de los hombres entre sí lo que importa es, como ya vimos, experimentar al tú realmente como un tú, esto es, no pasar por alto su pretensión y dejarse hablar por él. Para esto es necesario estar abierto. […] Cuando dos se comprenden, esto no quiere decir que el uno ‘comprenda’ al otro, esto es, que lo abarque. E igualmente ‘escuchar al otro’ no significa simplemente realizar a ciegas lo que quiera el otro. Al que es así se le llama sumiso. La apertura hacia el otro implica, pues, el reconocimiento de que debo estar dispuesto a dejar valer en mí algo contra mí, aunque no haya ningún otro que lo vaya a hacer valer contra mí. He aquí el correlato de la experiencia hermenéutica. Uno tiene que dejar valer a la tradición en sus propias pretensiones, y no en el sentido de un mero reconocimiento de la alteridad del pasado sino en el de que ella tiene algo que decir. También esto requiere una forma fundamental de apertura. (Gadamer, 2007, p. 438) Sólo en este sentido tiene un valor modélico la comprensión del otro en el diálogo, en la conversación; sólo en este sentido la comprensión del otro es el camino para entender lo que sucede de hecho en toda comprensión, también en la comprensión de los textos históricos. También aquí se requiere una forma fundamental de apertura. Apertura que se explicita justamente en el atender realmente al otro, no ya al otro como la individualidad que es, sino en lo que dice, recogiendo el derecho objetivo de su opinión. Sólo así podremos, como en la conversación, tratar de llegar a un acuerdo, acuerdo que es siempre, justamente, sobre la cosa, sobre aquello de lo que se habla, haciendo valer la voz del otro incluso contra la propia. Comprendemos un texto no ya para comprender al otro como individualidad, sino en todo caso para entendernos con el otro, ya sea un tú presente o un texto del pasado. Comprender un texto, o ponerse de acuerdo en una conversación, significa, en ambos casos, siempre, llegar a constituir, elaborar, un lenguaje común, en el seno del cual se hace posible únicamente el verdadero acuerdo, la verdadera comunidad de sentido, en que consiste toda comprensión. La supuesta contradicción de los modelos sería en todo caso, entonces, una circularidad (muy hermenéutica) de los caminos que nos llevan a comprender el misterio de la comprensión. Comprendemos al otro como comprendemos un texto: no pretendemos anular la distancia, la asumimos radicalmente; comprendemos un texto como comprendemos al otro: no pretendemos anular su extrañeza, su alteridad, tratamos de entendernos con él en el asunto, prestándole oídos, permaneciendo a la escucha, desde la apertura.

 Referencias bibliográficas Gadamer, H.-G., (2007) Verdad y método, Salamanca: Sígueme. (2006) Verdad y método II, Salamanca: Sígueme.




MODELOS DE COMUNICACIÓN

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1 comentario:

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