MODELO FÍSICO DE LA
COMUNICACIÓN.
La teoría de la información surgió a finales de la Segunda Guerra Mundial, en los años cuarenta. Fue iniciada por Claude E.
Shannon a través de un artículo publicado en el Bell System Technical Journal en 1948, titulado Una teoría
matemática de la comunicación (texto completo
en inglés). En esta época se buscaba utilizar de manera más
eficiente los canales de comunicación, enviando una cantidad de información por un determinado canal y midiendo
su capacidad; se buscaba la transmisión óptima de los mensajes. Esta teoría es
el resultado de trabajos comenzados en la década 1910 por Andrei A. Markovi, a quien
le siguióRalp V. L. Hartley en 1927, quien fue el precursor del lenguaje binario. A su vez, Alan Turing en 1936, realizó el esquema de una máquina capaz de tratar información con
emisión de símbolos, y finalmente Claude Elwood Shannon, matemático, ingeniero electrónico y criptógrafo estadounidense, conocido
como "el padre de la teoría de la información”, junto a Warren Weaver, contribuyó en la culminación y el asentamiento de la Teoría Matemática de
la Comunicación de 1949 que hoy es mundialmente conocida por todos como la
Teoría de la Información. Weaver consiguió darle un alcance superior al
planteamiento inicial, creando un modelo simple y lineal: Fuente-codificador-mensaje-canal-decodificador-destino.
La necesidad de una base teórica para la tecnología de la
comunicación surgió del aumento de la complejidad y de la masificación de las vías de comunicación, tales como el teléfono, las redes de teletipo y los sistemas de comunicación por radio. La teoría de la información también abarca todas las restantes formas de
transmisión y almacenamiento de información, incluyendo la televisión y los impulsos eléctricos que se transmiten en las computadoras y en la grabación óptica de datos e imágenes. La idea es garantizar que el transporte masivo de
datos no sea en modo alguno una merma de la calidad, incluso si los datos se
comprimen de alguna manera. Idealmente, los datos se pueden restaurar a su
forma original al llegar a su destino. En algunos casos, sin embargo, el
objetivo es permitir que los datos de alguna forma se conviertan para la
transmisión en masa, se reciban en el punto de destino y sean convertidos
fácilmente a su formato original, sin perder ninguna de la información
transmitida.
El modelo propuesto por Shannon es un sistema general de
la comunicación que parte de una fuente de información desde la cual, a través de un transmisor, se emite una señal, la cual viaja por un canal, pero a lo largo de su viaje puede ser interferida por algún ruido. La señal sale del canal, llega a un receptor que
decodifica la información convirtiéndola posteriormente en mensaje que pasa a
un destinatario. Con el modelo de la teoría de la información se
trata de llegar a determinar la forma más económica, rápida y segura de codificar un mensaje, sin que la presencia de algún ruido complique su transmisión. Para esto, el destinatario debe
comprender la señal correctamente; el problema es que aunque exista un mismo
código de por medio, esto no significa que el destinatario va a captar el
significado que el emisor le quiso dar al mensaje. La codificación puede
referirse tanto a la transformación de voz o imagen en señales eléctricas o
electromagnéticas, como al cifrado de mensajes para asegurar su privacidad. Un
concepto fundamental en la teoría de la información es que la cantidad de
información contenida en un mensaje es un valor matemático bien definido y
medible.
El término cantidad no se refiere a la cuantía de datos,
sino a la probabilidad de que un mensaje, dentro de un conjunto de mensajes
posibles, sea recibido. En lo que se refiere a la cantidad de información, el
valor más alto se le asigna al mensaje que menos probabilidades tiene de ser
recibido. Si se sabe con certeza que un mensaje va a ser recibido, su cantidad
de información es cero.
CLAUDE
ELWOOD SHANNON
(Míchigan, 30 de abril de 1916 - 24 de febrero de 2001) fue un matemático estadounidense, recordado como «el padre de la teoría de la información» (desarrolló la entropía de la información).
Los primeros años de su vida los pasó en Gaylord, donde
se graduó de la secundaria en 1932. Desde joven, Shannon demostró una inclinación hacia las cosas mecánicas.
Resaltaba respecto a sus compañeros en las asignaturas de ciencias. Su héroe de
la niñez era Edison, con quien luego
descubrió que tenía un parentesco y a cuyas investigaciones se aproximó
bastante.
En 1932 ingresó en la Universidad de Míchigan, donde su hermana Catherine se doctoró como matemática. En1936 obtuvo los títulos de ingeniero electricista y matemático. Su interés por la matemática y la ingeniería continuó durante toda su
vida.
En 1936 aceptó el puesto de asistente de investigación en
el departamento de ingeniería eléctrica en el Instituto Tecnológico de
Massachusetts (MIT). Su situación le permitió continuar estudiando
mientras trabajaba por horas para el departamento, donde trabajó en el computador analógico más avanzado de esa era, el Differential
Analyzer de Vannevar Bush.
Descubrimientos.
Circuitos relevadores
complejos y álgebra booleana
En ese momento surgió su interés hacia los circuitos de relevadores complejos. Intentando simplificar centralitas telefónicas de relés, se dio
cuenta de que estos podían usarse para hacer cálculos. Sumado esto a su gusto
por la lógica y el álgebra booleana, pudo desarrollar esta idea durante el verano de 1937, que pasó en los laboratorios
Bell en la ciudad de Nueva York.
Álgebra booleana y circuitos digital
En su tesis de maestría en el MIT, demostró cómo el álgebra booleana se podía utilizar en el análisis y la síntesis de la conmutación y de los circuitos digitales. La tesis despertó un interés considerable cuando apareció en 1938 en las publicaciones especializadas.
En 1940 le fue concedido el Premio para ingenieros norteamericanos del Instituto
Norteamericano Alfred Noble de los Estados Unidos, otorgado cada año a una persona de no más de treinta años. Un cuarto de
siglo más tarde, H. H. Goldstine, en su libro Las
computadoras desde Pascal hasta Von Neumann, citó su tesis como una de las más importantes de la historia que ayudó a
cambiar el diseño de circuitos digitales.
Durante el verano de 1938 realizó trabajos de
investigación en el MIT y le fue concedida la beca Bolles cuando trabajaba como ayudante de enseñanza mientras realizaba un doctorado
en matemática. En 1940 estudió un máster en ingeniería eléctrica y se doctoró en filosofía matemática.
Shannon pasó quince años en los laboratorios Bell, una
asociación muy fructífera con muchos matemáticos y científicos de primera línea
como Harry Nyquist,Walter Houser Brattain, John Bardeen y William Bradford Shockley, inventores del transistor; George Stibitz, quien construyó computadoras basadas en relevadores; Warren Weaver, quien escribió una extensa y aclaradora introducción a su obra La teoría
matemática de la comunicación y muchos otros más.
WARRENT WEAVER
Warren Weaver es el
autor de The Mathematical
Theory of Communication (la
Teoría Matemática de la Comunicación) junto a Claude E. Shannon. Empezó su carrera
laboral en 1917 trabajando como profesor en el Throop College de Pasadena
durante un año; también estuvo otro año en el California Institute of Technology. Después, ingresó en
la Universidad de Wisconsin donde estudió y dio
clases durante doce años. También, fue director del Departamento de Matemáticas
(1928-1932). Además, tuvo otros cargos, como director de la División de
Ciencias Naturales del Instituto
Rockefeller,
vicepresidente del Instituto Sloan-Kettering (de investigación sobre el cáncer)
en 1950, vicepresidente de la División de Ciencias Naturales y Médicas
(1955-1959) y presidente de la American Association for the Advancement of
Science. Se entusiasmó con los beneficios del progreso y los desarrollos de la
sociedad por medio de la ciencia.
En el campo
científico se le atribuye la enunciación del término:biología molecular. Se interesó en
promover el trabajo de los jóvenes científicos, sobre todo, en los estudios de
esta materia y de genética; desde el instituto Rockefeller. Sobre ciencia,
también publicó en 1967 "Science and Imagination" y escribió una
autobiografía con el nombre de "Science of Change. A Lifetime in American
Science".
Durante la segunda
guerra mundial se encargó del "Applied Mathematics Panel", un estudio
que hicieron diversos científicos sobre soluciones que fueron importantes en
los desarrollos de la posguerra. Durante los años que duró la guerra, Warren
Weaver se preocupó por el estudio de los procesos técnicos de la comunicación.
Fue entonces, en 1949, cuando escribió la Teoría Matemática de la Comunicación con Claude E. Shannon. Ese mismo año,
también promovió la investigación para el desarrollo de sistemas de traducción
automática, tras un informe para la Fundación Rockefeller donde señalaba una analogía
entre la decodificación mecánica y la traducción. Los primeros resultados se
dieron en la Universidad
de Georgetown en traducciones de
ruso e inglés.
Warren Weaver tuvo
una gran importancia para la culminación y el asentamiento que para el funcionalismo fue la Teoría
Matemática de la Comunicación de 1949 –que hoy es mundialmente conocida por
todos como la Teoría
de la Información-.
MODELO DE OSGOOD Y SCHRAMM
Schramm (1954)
presentó este modelo tomando como base a Osgood (1957). Estos autores expresan
que no puede comprenderse la comunicación como si se comenzara en un lugar y se
terminara en otro. La comunicación no es un proceso lineal como proponía el
modelo de Shannon, y Weaver, sino que es fundamentalmente circular. Por otra
parte, centran la atención en la conducta de los actores principales en el
proceso comunicativo, a diferencia del modelo de Shannon que apunta a los canales
que realizan la mediación entre emisores y receptores de forma primordial.
Plantean que las partes del proceso son iguales y realizan funciones idénticas:
codificación, descodificación e la interpretación. La función codificadora es
equiparable a la transmisión (del modelo de Shannon y Weaver) y la
descodificadora a la recepción (del modelo de Shannon y Weaver). El modelo de
Osgood y Schramm (1945) va más allá que el de De Fleur al considerar que los
participantes en el proceso de comunicación realizan funciones análogas:
codificar, descodificar e interpretar. En lugar de centrar su atención en el
canal, presta especial atención a los actores de la comunicación, tratándolos
como puntos de origen y destino idénticos. En este modelo se observa la
influencia de la perspectiva psicolingüística de Osgood, que tiende a confundir
a los actores de la comunicación con los participantes en un diálogo y que, en
consecuencia, hacen al modelo especialmente útil para el estudio de la
comunicación interpersonal, pero no tanto para el de la comunicación colectiva
o de masas.
Riley,
M.W y Riley, J.W (1951) se plantearon la validez de los modelos presentados
hasta el año 1959, y al realizar sus estudios sobre la influencia de la
Sociología en la Comunicación encontraron que había una adecuación muy pobre
entre los modelos y la realidad, propusieron un modelo en donde señalaban que
además de los elementos mencionados por los autores anteriores era necesario
contemplar el factor contexto social. Este nuevo elemento en el modelo es otra
parte dentro del proceso de comunicación ya que el hombre es un ser social.
Tanto el
emisor como el receptor se desenvuelven en un entorno o sociedad (clase social,
educación, rol de trabajo) y pertenecen a distintos grupos primarios
(familia, amigos, compañeros de trabajo) que no siempre son los mismos para uno
o para otro. Por lo tanto el contexto social afecta la emisión y
construcción del mensaje y la percepción y recepción del mismo, así como la
re-emisión por parte del receptor, en relación a la respuesta o cambio que va a
generar hacia el emisor.
Manifestaron
que los procesos de comunicación son siempre parte de un sistema social: hay
una interacción continua entre los miembros de un sistema social. Destacan el
papel de grupos primarios y grupos de referencia cuya ayuda permite al
individuo definir sus actitudes, valores y conductas. La audiencia no es
solamente receptores pasivos: hay un proceso de retroalimentación o feedback
que hace que la comunicación humana sea una interacción.
MODELO SOCIO-PSICOLÓGICO
Este modelo se enfatiza en unos factores
individuales y los más importantes en la relación de personas,
adquiere cuatro niveles y criterios:
Niveles
*Intrapersonal: Es la capacidad de construir
una percepción precisa de si mismo, de organizar y dirigir
nuestra propia vida.
*Interpersonal: Es la relación directa que
se da entre un emisor y receptor o varios, usando un lenguaje claro como
medio y efectuando un intercambio de mensajes verbales y no verbales.
*Grupal: Este nivel se basa en
un conjunto de personas que comparten ideas, pensamientos
y cosas en común.
* Cultural: Son grupos donde manejan
tradiciones, costumbres, religiones, creencias contexto y lenguaje.
Criterios
-Origen del mensaje
-Transmisor
-Canales
-Receptor
-Respuesta del mensaje
Nace en Nápoles, Italia, el 17 de mayo de 1913. Tuvo nacionalidad
suiza desde su infancia por decisión paterna. A los 12 años se trasladó
a Suiza, donde
creció como políglota. A los 19 años
abandonó la Universidad de Zúrich para dedicarse
a las carreras de coches en las que se alzaría con 27 victorias al volante de
bólidos Alfa Romeo y Maseratti, incluido el Gran Premio de Gran Bretaña en 1936. Ruesch se
apasionó por la arqueología, llegando a trabajar en el sitio dePompeya antes de
realizar un largo viaje que le llevaría a descubrir África. En 1938 emigró a Estados
Unidos para dedicarse por completo a la literatura.
Escritor y piloto de carreras suizo. Fue un activista
por los derechos de los animales además de un competir en más de cien carreras
de Grand Prix. Como novelista y guionista logró grandes
éxitos como Iglús en la noche, The Racer o El país de las sombras largas.
Publicó numerosos best-sellers y varias de sus novelas fueron llevadas al cine.
Publicó su primer libro, The racer (El corredor),
ambientado en el mundo de la fórmula 1. En 1946 regresó a Nápoles y comenzó a
escribir otra de sus novelas, titulada The Stealers. Su estilo,
definido como "cercano al de Jack London",
le llevó a escribir en 1950 la
que sería su obra cumbre, vendida en más de un millón de ejemplares sólo en EE
UU Top of the world.
Luego en 1953 retomó el automovilismo en una carrera en Italia que le
enfrentó a Fangio. En ese mismo año una de sus
novelas fue llevada al cine. La película se tituló The Racers y fue
protagonizada por Kirk Douglas.
Su vida tan intensa lo lleva a convertirse en un
ferviente defensor de los derechos de los animales y enemigo de la industria
farmacéutica. En 1976 publicó
en Italiados
libros que harían sensación: La emperatriz desnuda,
o El gran fraude médico y La hija de la emperatriz.
Denunciaba la experimentación en animales, la industria farmacéutica y el
sistema médico.
Después de publicar South of the Heart, Regreso al
País de las Sombras Largas y The Game, decidió
dedicarse por completo a escribir contra la vivisección. Matanza de Inocentes fue
publicada por primera vez en Italia en 1976. Sus impactantes revelaciones provocaron una gran
conmoción en la sociedad italiana de aquella época. La versión en inglés
apareció en Estados Unidos en 1978, y su repercusión fue
igualmente notable. Ruesch prometió que no volvería a escribir novelas de
ficción mientras siguiera existiendo la vivisección. Escribió varios libros más
contra la experimentación animal, como Naked Empress (Empresa
Desnuda) y 1000 Doctores.
En ¨La historia
de la farmacia¨ (1982),
denuncia la existencia de numerosos fármacos nocivos o mortales que seguirían
siendo vendidos sin problemas en el mundo entero. Murió en Massagno el 27 de agosto de 2007.
GREGORY BATESON
Hijo del distinguido genetista William
Bateson.
Entre 1917 y 1921, estudió Zoología en
la Charterhouse School de Londres y, posteriormente, Biología en
el St. John's College de Cambridge;
paralelamente realizó sus primeros trabajos de campo en Nueva Guinea,
que prosiguió más tarde en Bali, con su, en ese entonces, esposa Margaret Mead,
con quien publicó "Carácter balinense. Un análisis
fotográfico" en 1942, un libro en el que se enfatiza el valor del
soporte "físico" (fotografías, grabaciones, etc.) como instrumento
para el quehacer analítico del investigador.
En 1939 se trasladó a Estados
Unidos, donde continuó viviendo el resto de su vida. En 1956 se hizo
ciudadano estadounidense.
En 1942, participó en la conferencia
"Inhibición Cerebral" que auspició la fundación Macy, sobre cibernética,
esta reunión es el antecedente directo de las llamadas conferencias de Macyque
inician en 1946 y se programarían primero semestralmente y luego anualmente
hasta 1953, cuando se terminó su ciclo luego de 10 reuniones, en ellas se contó
con la presencia de los abanderados de la innovación del pensamiento científico
en los Estados Unidos, Warren
McCulloch, Norbert
Wiener, John von Neumann, entre otros. En 1949, trabajó
en la Langley-Porter Clinic de San Francisco como investigador en psiquiatría y
comunicaciones. En 1951 publicó junto con Jurgen Ruesch,
quien estudiaba los fenómenos de retroalimentación, el libro "Comunicación”:
la matriz social de la psiquiatría". Posteriormente, como profesor
de antropología en la Universidad de Stanford, profundizó en los
procesos de la comunicación animal inter especies, por medio de experiencias y
estudios con pulpos, delfines, moluscos,
entre otros, que le permitieron elaborar nuevas teorías acerca del aprendizaje
. Bateson nunca formó oficialmente parte del Mental Research Institute de Palo
Alto, sin embargo tuvo desde su inicio en 1959 una relación cercana,
manteniendo el contacto de modo paralelo entre su equipo de investigación y el
equipo del MRI. Esto explica como Jackson y sus asociados aplicaron los
conceptos batesonianos a la investigación interaccionar en temas como el alcoholismo y
esquizofrenia,
dándole un nuevo enfoque al tratamiento de tales problemas. En 1964 se mudó
a Hawái,
donde fue nombrado jefe del departamento de biología del Oceanic Institute de
Waimanalo. Entre 1972 y 1978 fue profesor de antropología y etnografía en
la Universidad de California. Sus dos últimos
años de vida transcurrieron en el Esalen Institute de California.
Gregory Bateson es mejor conocido por el desarrollo
de la teoría del doble vínculo de la esquizofrenia,
junto con uno de los líderes en teoría de la comunicación, Paul
Watzlawick, su colega del Mental Research Intitute de Palo Alto, y
por ser el esposo de la prestigiosa antropóloga Margaret Mead.
En los círculos académicos él es, algo así, como una figura de culto cuyo
atractivo incluye su oscuridad, excentricidad y diversidad de logros. Sin
embargo, el creciente interés en el holismo, los sistemas y la cibernética ha
impulsado naturalmente a educadores y estudiantes a publicar el trabajo de
Bateson.
Como él mismo admite, Bateson es enormemente
incomprendido y la inconvencionalidad de su estilo puede llegar a ser chocante
para algunos. Bateson no tenía mucho respeto por los estándares
académico-científicos de escritura contemporáneos, sus trabajos tenían
frecuentemente la forma de un ensayo más que de una disertación científica, utilizaba
muchas metáforas y
la elección de las fuentes tendía a ser inusual (v.g. citando a antiguos poetas
e ignorando las fuentes científicas recientes). Al mismo tiempo, escribía en un
nivel muy abstracto. De cualquier manera, muchos académicos consideran que sus
trabajos contienen un gran aporte de pensamiento original al que vale la pena
acercarse, aunque necesite de una lectura cuidadosa.
Se define como un medio
de comunicación en un fenómeno social que exige la
existencia de las personas, se resalta mucho la cultura como un aporte
muy importante al fenómeno comunicativo.
Logra
una interacción biunívoca del tipo con-saber, pero solo es
posible cuando entre dos modos de una estructura relacional, es decir
transmisor, receptor.
Edward Hall
De 1933 a 1937 Hall vivió y trabajó en Navajo y Hopi, en reservas de
indios al noroeste de Arizona, y narra sus experiencias en su libro
autobiográfico West of the
Thirties. Recibió un doctorado de la Universidad de Columbia en 1942 y continuo su
trabajo de campo a lo largo de Europa,
el Medio Oriente y Asia. Durante los años 50 trabajó
para el Departamento de Estado de Estados
Unidos enseñando estrategias de comunicación intercultural a
personal diplomático, desarrolló el concepto de culturas de
"alto-contexto" y "bajo-contexto", y escribió muchos libros
prácticos populares para lidiar con problemas interculturales. Murió en el año
2009 día 20 de Julio en su casa de Santa Fé (Mexico)
·
En su libro, The Hidden Dimensión, describe las dimensiones subjetivas que
rodean a alguien y las distancias físicas que uno trata de mantener con otras
personas de acuerdo a reglas culturales muy sutiles.
·
En The
Silent Language (1959), Hall desarrollo el término de policronía, para describir la
habilidad de atender múltiples eventos simultáneamente, en contraposición a los
individuos y culturas "monicronos" que tienden a manejar eventos
secuencialmente.
·
En "Beyond Culture" (1976), Hall desarrollo su
modelo contextual para explicar cómo afecta el contexto, la administración del
tiempo y el espacio en la comunicación intercultural, es decir, la
comunicación entre culturas. El Modelo contextual de Edward T. Hall pretende
explicar cómo nuestra cultura actúa de filtro para seleccionar a que debemos o
no debemos
(Bruselas, 1908 - París, 2009) Antropólogo francés.
Agregado de filosofía, en 1934 pasó a la Universidad de São Paulo y estudió las
culturas indígenas del Mato Grosso y de la Amazonia. En 1941 hubo de exiliarse
a EE UU, donde conoció a R. Jakobson, cuyo lingüístico le influyó de
manera decisiva. Regresó a Francia en 1948 y fue profesor de religiones
comparadas en la Sorbona y de antropología social en el Colegio de Francia (cuyos
cursos de 1959-1982 recoge en Palabra
dada, 1984). Aplicó el estructuralismo al estudio del parentesco (Las estructuras elementales del
parentesco, 1949), a la antropología cultural (Sociología
y antropología, 1950; Antropología
estructural, 1958 y 1973) y al estudio de las clasificaciones (El pensamiento salvaje,
1962; El totemismo en la actualidad,
1962) y de los mitos (Tristes tópicos,
1955; serie Mitológicas, 1964-1986: Lo crudo y lo cocido, De la miel a las cenizas, El origen de las maneras de mesa, El hombre desnudo y La alfarera celosa). Entre sus
últimas publicaciones cabe destacar también Los
símbolos y sus dobles (1989) e Historia
de Lynx (1991).
Modelo Semiótico -
Informacional
El Modelo Semiótico
- Informacional representa la relación comunicativa de la siguiente forma:
Entre el mensaje entendido como
forma significante que transmite un cierto significado, y el mensaje
recibido como significado, se abre un espacio sumamente variado y articulado.
En él entra en juego – desde el punto de
vista semiótico – el nivel en el que destinador y destinatario comparten las
competencias relativas a los diferentes niveles que fundamentan la
significación del mensaje; desde el punto de vista sociológico, en dicho
espacio aparecen las variantes relacionadas con los factores de mediación entre
individuo y comunicaciones de masas (red de pequeños grupos, corriente a
varios niveles, papeles de leadership de opinión, hábitos y modelos de consumo
de los mass media, etc.).
Las correlaciones entre los dos órdenes de
motivos delimitan las posibilidades de la denominada descodificación aberrante:
en ella los destinatarios efectúan una interpretación de los mensajes
disconforme con las intenciones del emisor y con la forma en la que éste
había previsto que se llevara a cabo la descodificación.
El valor epistemológico del Modelo Semiótico – Informacional es considerable: indica a la investigación
mediológica que es indispensable englobar en la estrategia de análisis la
mediación de los mecanismos comunicativos sobre la determinación de los
efectos macrosociales.
Con anterioridad, en
1953, publicó su primer artículo: una recensión crítica de la obra de Heidegger Introducción a la metafísica,
que tituló significativamente «Pensar con Heidegger contra Heidegger» (Mit
Heidegger gegen Heidegger denken), artículo que le proporcionó una cierta
notoriedad. En los siguientes años se ganaría la vida mediante colaboraciones
con la prensa.
JÜRGEN
HABERMAS
Biografía
Jürgen Habermas
estudió filosofía, historia, psicología, literatura alemana y economía en las
universidades de Gotinga, Zürich y Bonn. Nicolai
Hartmann, Wilhelm Keller, Theodor Litt, Johannes Thyssen, Hermann
Wein, Erich Rothacker y Oskar Becker fueron algunos de sus profesores
durante los estudios de licenciatura. En 1954, bajo la dirección de los dos
últimos profesores citados, defendió en la Universidad de Bonn su tesis
doctoral sobre el tema «El Absoluto y la historia: De las discrepancias en el
pensamiento de Schelling», que aún hoy en día se mantiene inédita. Entre sus
compañeros de estudios, trabó amistad con Karl-Otto
Apel, una fructífera relación intelectual que se mantiene hasta el
presente.
Con anterioridad, en
1953, publicó su primer artículo: una recensión crítica de la obra de Heidegger Introducción a la metafísica,
que tituló significativamente «Pensar con Heidegger contra Heidegger» (Mit
Heidegger gegen Heidegger denken), artículo que le proporcionó una cierta
notoriedad. En los siguientes años se ganaría la vida mediante colaboraciones
con la prensa.
De 1954 a 1959 fue ayudante y colaborador de Adorno en el Instituto de Investigación Social de Fráncfort.
En 1960defendió en Marburgo (bajo la dirección de Wolfgang
Abendroth) su escrito de habilitación, centrado en las transformaciones
estructurales de la noción de «esfera pública» (Öffentlichkeit) a lo
largo de la historia europea de los últimos tres siglos. Entre 1964 y 1971 ejerció como catedrático en la Universidad de Fráncfort,
convirtiéndose en uno de los principales representantes de la segunda
generación de la Teoría Crítica. En 1968 publicó Conocimiento e interés, libro
que le concedió una enorme proyección internacional.
De 1971 a 1983 fue director en el Instituto Max Planck para la «investigación de las
condiciones de vida del mundo técnico-científico». En 1983 volvió a la
Universidad de Fráncfort como catedrático de filosofía y sociología, donde
permaneció hasta su jubilación en 1994. Se mantiene, no obstante, activo como
docente, especialmente en calidad de «Permanent Visiting Professor» de la Northwestern University (Evanston, Illinois) y como «Theodor
Heuss Professor» de The New
School (Nueva York).
En 1986, recibió el Premio Gottfried Wilhelm Leibniz de la Deutsche Forschungsgemeinschaft,
considerado como la máxima distinción en el ámbito alemán de investigación. En
2001 obtuvo el Premio de la Paz que conceden los libreros alemanes y
en 2003, el Premio
Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
Es doctor honoris causa por las universidades, entre otras, de
Jerusalén, Buenos Aires, Hamburgo, Northwestern University Evanston, Utrecht,
Tel Aviv, Atenas y la New School for Social Research de Nueva York, y miembro
de la Academia Alemana de la Lengua y la
Poesía.
CONCEPTO
Siguiendo
a Humboldt, que establecía al lenguaje como
configurador del pensamiento, Habermas opina que no hay mente, ni actividad
intelectual sin un lenguajeprevio.
Si todo ser humano nació en una comunidad lingüística, el lenguaje es,
paradójicamente, anterior al hombre, todo el que quiso decir algo ya tuvo que
suponerlo. Habermas admite esta independencia del lenguaje
y elabora su teoría filosófica a partir de lo que él llama los sinónimos universales del habla: aquellos
supuestos que debe considerar cualquier hablante antes de emitir palabra,
porque son “mandatos” del lenguaje. Estos supuestos son ciertos en cualquier
lengua, por tanto universales. Un hablante no puede dejar de pretender, si es
que quiere alcanzar un consenso comunicativamente:
1. Inteligibilidad para lo que se dice. La comunicación
resulta imposible si lo que se dice es incomprensible para los demás.
2. Verdad para aquello que se dice. Para el
contenido de lo que se dice en relación con lo objetivo (si digo “esta mesa es
verde” debe ser verde) o para las condiciones de existencia de lo que se dice
(si digo: “cierra la puerta” se presupone que la puerta estaba abierta).
3. Rectitud para su acto de habla en relación con
un contexto normativo. Esto significaría lo siguiente: todo hablante se atiene
a un conjunto de normas aceptadas por todos. Si dice “usted se calla” es porque
debe estar autorizado a decirlo.
4. Veracidad para su formulación como expresión de
su pensamiento. Lo que dice debe ser lo que cree o piensa; si miente, la
comunicación se rompe.
Estos
cuatro supuestos: inteligibilidad,
verdad, rectitud y veracidad, son los que forman la base de validez del
habla. Para Habermas,
el uso primario del lenguaje sería el orientar su empleo al entendimiento. El
lenguaje busca ayudarnos a comunicarnos, y para poder comunicarnos son precisos
esos cuatro supuestos, y el lenguaje nos “obliga” a cumplirlos. Los otros usos
del lenguaje son parasitarios de este uso ideal. Podemos usar el lenguaje para
engañar, estafar, manipular, etc., pero el que miente debe hacer creer a los
demás que opera bajo el supuesto de veracidad si quiere conseguir su objetivo,
el que dice cosas incongruentes debe convencernos de que no está loco, y que lo
que dice responde a la realidad, el que violenta y problematiza las normas pone
en cuestión el presupuesto de rectitud, etc.
HANS-GEORG GADAMER
BIOGRAFÍA
El
padre de Gadamer era químico farmacéutico, posteriormente también fue rector de
la Universidad de Marburgo. Pese a los deseos de su padre, Gadamer hizo caso
omiso a sus recomendaciones que le incitaban a estudiar ciencias naturales y
optó por las humanidades. Así que realizó estudios en Breslavia bajo
los auspicios de Richard
Hönigswald, pero pronto volvió a Marburgo para estudiar con los
filósofos neokantianos Paul Natorp y Nicolai Hartmann, bajo cuya dirección se
doctoró en el año 1922 con un trabajo sobre Platón (Das
Wesen der Lust nach den platonischen Dialogen, La esencia del placer en los
diálogos platónicos).
Poco
después Gadamer visitó Friburgo de Brisgovia y comenzó a estudiar con Martin Heidegger, quien aún no era profesor
titular pero sí un brillante profesor asistente. A través de Heidegger se
insertó en un grupo de estudiantes que luego destacarían intelectualmente,
entre ellos se encontraban: Leo Strauss, Karl Löwith y Hannah Arendt. La amistad entre Gadamer y Heidegger se
hizo tan estrecha que cuando Heidegger recibió
una plaza en Marburgo, Gadamer optó por seguirle hasta allí. Es posiblemente la
fuerte influencia de Heidegger lo
que ha hecho del pensamiento de Gadamer algo particularmente característico y
lo que, en gran medida, ha moldeado su pensar, además, la influencia de Heidegger fue
la que separó a Gadamer de las corrientes neokantianas en las que, tiempo
atrás, se había formado.
Gadamer
hizo su habilitación académica
en el año 1929,
y comenzó a enseñar en Marburgo durante los primeros años de la década de los
30. A diferencia de Heidegger, Gadamer siempre rechazó
visceralmente el Nazismo, de tal forma que se le puede
considerar abiertamente anti-nazi. Jamás recibió un puesto remunerado durante
los años de gobierno nazi y jamás entró a formar parte del partido; tan solo
hacia el final de la guerra recibió un puesto enLeipzig. En 1946,
tras la guerra, fue considerado «no corrompido» por el régimen nazi y pudo
ocupar su puesto de rector de la Universidad de Leipzig. Gadamer no sólo mostró oposición al
nazismo sino que, con el nacimiento de laRepública
Democrática Alemana, también mostró su férrea oposición al
comunismo. Esto le hizo trasladarse hacia la República Federal
Alemana, aceptando primero una posición en Fráncfort del Meno y después el puesto en sustitución de Karl Jaspers en Heidelberg en 1949.
Ésta sería la posición que ocuparía el resto de su vida, hasta su muerte en el
año 2002.
A lo
largo de esta etapa completó su gran obra Verdad
y método, publicada en 1960 y ampliada con un segundo volumen en 1986,
y se comprometió en el famoso debate que mantuvo con Jürgen Habermas acerca de la posibilidad de
trascendencia histórica y cultural en busca de una situación social moldeada
por el pensamiento crítico. El debate jamás concluyó pero marcó el comienzo de
una calurosa amistad entre Gadamer y Habermas,
incluso Gadamer facilitó la posibilidad de entrada de Habermas en el mundo
académico ayudándole a lograr una plaza de profesor en Heidelberg. Otro intento similar de debate fue
intentado con Jacques Derrida pero éste fue menos instructivo porque
ambos pensadores tenían pensamiento con muy pocos puntos en común. Derridaconsideró su error al no buscar un
fondo común con Gadamer la mayor debacle de su vida intelectual y, en el
obituario que dedicó a Gadamer, expresa su admiración y su respeto filosófico
por el pensador alemán.
MODELO GADAMERIANO DE LA COMUNICACIÓN
Los caminos de la
hermenéutica gadameriana. Del texto al otro o del otro al texto. Planelles
Almeida, Margarita (US –Universidad de Sevilla) Como todos sabemos, la obra
entera de Hans-Georg Gadamer es un esfuerzo continuo y arduo por dilucidar los
entresijos de la comprensión a un nivel no ya metodológico –como en la
hermenéutica anterior, de la que es en gran parte heredero (y eso no es banal
ni casual subrayarlo aquí)-, sino ontológico en un sentido radical. En este
sentido, su primera, constante y última tarea fue la de comprender la
comprensión desde una asunción de la finitud y temporalidad radicales. Para
esta elucidación, Gadamer se sirve de numerosos ejemplos, modelos o paradigmas
que tratan de esclarecer esta nueva visión de la comprensión. El modelo de la
experiencia del arte, el de la hermenéutica jurídica, el de la filosofía
práctica de Aristóteles, o el de la traducción (en el que por otro lado se
centra mi investigación, pues lo considero enormemente esclarecedor y
fructífero)… todos éstos son modelos, caminos, con los que Gadamer nos
introduce en su propuesta ---una crítica profunda de la modernidad--- y que
arrojan luz sobre diferentes aspectos de lo que la comprensión es y cómo ésta
debe ser entendida. Sin embargo, me gustaría centrarme aquí en dos modelos
omniabarcantes de la filosofía gadameriana que constituyen verdaderos caminos
de su pensamiento, y que pueden parecer a menudo paradójicamente opuestos o
ambiguos en su combinación. Hablaré, para entendernos, de modelo del texto y
modelo del otro o del diálogo, aunque trataré a continuación de esclarecer a
qué me refiero, así como de plantear las ambigüedades que pueden suscitar uno
con otro. Cuando Gadamer plantea el problema de la comprensión, el centro de
sus reflexiones es predominantemente la comprensión de los textos (propia de
toda la tradición hermenéutica), y muy concretamente la comprensión de textos
históricos. Éste es, de hecho, el núcleo de su obra fundamental, Verdad y
método. No obstante, Gadamer pretende esclarecer las condiciones de toda
comprensión, de cualquier tipo, y precisamente su planteamiento, si bien parte
de este problema concreto, trata de ir más allá y de tener un alcance
universal. El propio Gadamer, tal vez consciente de lo que podría dar la
impresión de parcialidad o limitación en su enfoque, nos recuerda esto
subrayando que el problema hermenéutico está ya siempre dado en todo esfuerzo de
comprensión de un sentido, y el caso de la distancia temporal (de los textos
históricos) es su punto de partida y lugar privilegiado de reflexión, pero no
se limita a ello. En otras palabras, Gadamer se centra en el problema de la
comprensión de textos (por su propia historia, por la tradición a la que
responde y con la que se entronca), pero lo utiliza como modelo o ejemplo
paradigmático de lo que sucede en todo tipo de comprensión. Como muestra –según
decíamos- en sus reflexiones posteriores sobre su propia obra, tratando de
esclarecer el significado tal vez mal comprendido de su propuesta, el problema
no se limitaba para él, conscientemente desde el principio, a la comprensión de
textos históricos, sino que incluía todo tipo de estructura de sentido, todo
tipo de comprender, pues siempre se da en todo caso el hecho hermenéutico
fundamental, esto es, el de la distancia. En algunos aspectos de mi
argumentación se nota especialmente que mi punto de partida, las ciencias
históricas del espíritu, es unilateral. Sobre todo la introducción del
significado hermenéutico de la distancia temporal, aun siendo en sí
convincente, oscureció la relevancia fundamental de la alteridad del otro y el
papel fundamental que compete al lenguaje como conversación. Sería más adecuado
hablar al principio, en forma más general, de la función hermenéutica de la
distancia. No tiene por qué tratarse siempre de una distancia histórica, ni
siquiera de la distancia temporal como tal, que puede superar connotaciones
erróneas y aplicaciones desorientadoras. La distancia se manifiesta incluso en
la simultaneidad como un momento hermenéutico; por ejemplo, en el encuentro
entre personas que sólo buscan en la conversación el fundamento común, y sobre
todo en el encuentro con personas que hablan lenguas extranjeras o viven en
otras culturas. (Gadamer, 2006, p. 16) Conviene que nos centremos
momentáneamente, para el problema que nos ocupa, justamente en este hecho
hermenéutico fundamental de la distancia. Se trata, evidentemente, en su
reverso, del problema mismo de la alteridad, de la extrañeza, de la experiencia
de lo ajeno, de lo otro, esencial en la hermenéutica. Y este hecho, nos dice
Gadamer, se da siempre, es el mismo: en la distancia temporal que nos separa
del texto que nos llega del pasado, pero también, con la misma fuerza, en la
extrañeza del otro que está frente a nosotros y nos habla, en su alteridad, en
la distancia que irremediablemente también nos separa de él. En este sentido,
lo que hemos dado en llamar aquí el modelo (de la comprensión) del texto es el
camino que nos lleva a comprender la comprensión del otro. Al fin y al cabo,
subraya Gadamer, también en el encuentro entre personas que sólo buscan en la
conversación el fundamento común se da esa distancia cuya superación (en términos
no absolutos), cuya salvación –diríamos entonces quizás mejor- , constituye la
tarea hermenéutica en cuanto tal. El camino parece entonces ser el que lleva de
la comprensión de los textos a la comprensión del otro como tú que se encuentra
frente a mí en el diálogo, en la conversación. En este sentido, comprenderíamos
al otro como comprendemos un texto, tratando de salvar la distancia que media
entre nosotros. Pero, por otro lado, Gadamer parece plantear el problema a la
inversa. En efecto, si bien por el planteamiento o enfoque de su obra (por el
punto de partida mismo, por la tradición con la que se entronca, la de las
ciencias históricas del espíritu) el modelo de la comprensión parece ser en la
hermenéutica gadameriana el de la comprensión del texto; si bien eso es cierto,
por otro lado el modelo de la comprensión del tú, del otro como tú (lo cual
parecería en principio recaer o redirigirnos a posturas más cercanas al
planteamiento romántico del problema -que sin embargo él mismo critica) parece
imponerse cuando Gadamer reflexiona, especialmente, sobre la comprensión como
conversación y diálogo, donde parece privilegiar el lenguaje hablado sobre el
escrito y parece así también privilegiar el modelo de la comprensión del otro
en la conversación sobre el modelo (ampliamente desarrollado y tematizado) de
la comprensión del texto. Igual que la conversación, la interpretación es un
círculo encerrado en la dialéctica de pregunta y respuesta. Es una verdadera
relación vital histórica, que se realiza en el medio del lenguaje y que también
en el caso de la interpretación de textos podemos denominar ‘conversación’.
(Gadamer, 2007, p. 467) El problema que nos ocupa sería, entonces:
¿Comprendemos al otro como comprendemos un texto? ¿O más bien comprendemos un
texto como comprendemos al otro? Y, llevado más allá: ¿se comprende al otro
para comprender el texto, o se comprende el texto para comprender al otro? (lo
cual nos resituaría en el problema de la superación gadameriana de la
hermenéutica romántica). Creo que conviene enfocarlo tratando de centrarnos en
lo que con cada modelo se pretende subrayar o sacar a la luz (hacia dónde nos
conduce cada uno de estos caminos), o, dicho en un modo más gadameriano,
atendiendo a aquello a lo que cada modelo es respuesta, pues sólo así podremos
ver que la circularidad entre ambos es sólo aparente y que, lejos de oponerse,
ambos modelos se complementan subrayando diferentes aspectos del problema del
comprender. Por un lado, el modelo de la comprensión de los textos históricos
obedece sin duda en primer lugar a la tradición a la que Gadamer se enfrenta,
que es la propia tradición hermenéutica. Así, frente a las aspiraciones
románticas de simultaneidad (esto es: anulación de la distancia. Recordemos: el
hecho hermenéutico fundamental!), heredadas también, a la vista de Gadamer, por
la conciencia histórica diltheyana, Gadamer trata de subrayar que toda
comprensión –y no sólo la de los textos del pasado, aunque en éstos con mayor
evidencia e ineludibilidad- se enfrenta necesariamente a una distancia,
distancia que lejos de pretender ser simplemente superada o anulada, debe ser
traída a primer plano y asumida en toda su radicalidad (pues sólo así podrá
asumirse verdaderamente la finitud). También en la conversación, en la supuesta
simultaneidad del diálogo, se da esta irremediable distancia. Subrayar esto,
utilizar la comprensión de los textos, por tanto, como modelo, también para la
comprensión del tú, es recordarnos que la finitud y la temporalidad nos marcan
también ineludiblemente en las situaciones de supuesta mayor cercanía o
familiaridad. Guiándonos por el camino de la comprensión de los textos
históricos, Gadamer responde a la tradición de la que él mismo es
conscientemente heredero (no podía ser de otro modo), y concreta y explícitamente
responde a la hermenéutica romántica de Schleiermacher, que, marcada por una
concepción psicologista aún heredera de la conciencia moderna, olvida el hecho
hermenéutico fundamental de la distancia, de la extrañeza.(y, con ello, la
constitutiva y radical finitud que marca toda comprensión, toda acción humana,
en definitiva) Conviene aquí recordar que en origen y ante todo la hermenéutica
tiene como cometido la comprensión de textos. Sólo Schleiermacher minimizó el
carácter esencial de la fijación por escrito respecto al problema hermenéutico,
cuando consideró que el problema de la comprensión estaba dado también, por no
decir en realidad, en el discurso oral. Ya hemos mostrado hasta qué punto el
giro psicológico que introdujo con ello en la hermenéutica tuvo como
consecuencia la cancelación de la auténtica dimensión histórica del fenómeno
hermenéutico. En realidad la escritura posee para el fenómeno hermenéutico una
significación central en cuanto que en ella adquiere existencia propia la
ruptura con el escritor o autor, así como con las señas concretas de un
destinatario o lector. (Gadamer, 2007, p. 471) Y, no obstante, el modelo de la
conversación, de la comprensión del otro en el diálogo, parece, por otro lado,
subrayar –incluso añorar- justamente la simultaneidad, la inmediatez de la
conversación real, viva, llegando tal vez a recaer en eso que él mismo
criticaba en Schleiermacher (donde sí se trata de comprender al otro como tú,
como individualidad creadora), esa minimización del carácter esencial de la fijación
por escrito. Así, también en Verdad y método, afirma: Lo que caracteriza a la
conversación frente a la forma endurecida de las proposiciones que buscan su
fijación escrita es precisamente que el lenguaje realiza aquí en preguntas y
respuestas, en el dar y tomar, en el argumentar en paralelo y en el ponerse de
acuerdo, aquella comunicación de sentido cuya elaboración como arte es la tarea
de la hermenéutica frente a la tradición literaria. Por eso cuando la tarea
hermenéutica se concibe como un entrar en diálogo con el texto, esto es algo
más que una metáfora, es un verdadero recuerdo de lo originario. El que la
interpretación que lo logra se realice lingüísticamente no quiere decir que se
vea desplazada a un medio extraño, sino al contrario, que se restablece una
comunicación de sentido originaria. Lo transmitido en forma literaria es así
recuperado, desde el extrañamiento en el que se encontraba, al presente vivo
del diálogo cuya realización originaria es siempre preguntar y responder.
(Gadamer, 2007: 446) ¿Se trata entonces de volver al modelo de la conversación
viva para recuperar la simultaneidad, la inmediatez, perdidas, para recuperar
la comunicación de sentido originaria, del extrañamiento en el que se
encontraba? ¿No se trataba acaso de recordar siempre, y de ponerla en primer
plano, precisamente esa extrañeza, esa distancia? Pero entonces, ¿por qué sacar
a la luz, la paradigmaticidad del diálogo para la tarea de la comprensión en
general? Nuestra apuesta es, en este sentido, que lo que el modelo del diálogo
con el otro trata de subrayar, aquello a lo que responde, es también, por otros
caminos, la esencial finitud y temporalidad humanas, y con ello la superación
ineludible de una distancia, en definitiva, el encuentro con la alteridad que
subyace siempre a toda hermenéutica. ¿Cómo?: sacando a la luz con ello otro
aspecto esencial de su propuesta, que no es otro que una fuerte conciencia
ética de la necesidad de apertura ante eso otro que nos sale al encuentro. El
modelo del diálogo subraya, en definitiva, también la alteridad, pero haciendo
hincapié en la necesidad de la apertura, en una dimensión de la hermenéutica
que roza ya –creemos- los límites de la actitud ética y en la que se fundamenta
la posibilidad misma de la comprensión, del diálogo y del acuerdo. Pudiera
parecer, en un principio, que con la insistencia en la conversación y el
diálogo vivos Gadamer recae en la añoranza y reivindicación de algún tipo de
simultaneidad que se daría en este encuentro directo, supuestamente inmediato,
entre el yo y el tú. Pero el rescate del modelo dialógico se encamina en un
sentido opuesto: lejos de volver a la inmediatez romántica psicologista, el
modelo de la conversación no hace sino remarcar el reverso de la alteridad y la
extrañeza subrayado también en el modelo del texto: esto es, la verdadera
actitud hermenéutica como una actitud de radical apertura hacia lo otro. Así,
el modelo dialógico es en Gadamer respuesta, una vez más, a la conciencia
moderna, esencialmente monológica y así también peligrosamente psicologista,
que no atiende al otro en su verdadera alteridad, sino que lo engulle en la
familiaridad de lo propio sin tener en cuenta lo que el otro tiene que
decirnos. En el comportamiento de los hombres entre sí lo que importa es, como
ya vimos, experimentar al tú realmente como un tú, esto es, no pasar por alto
su pretensión y dejarse hablar por él. Para esto es necesario estar abierto.
[…] Cuando dos se comprenden, esto no quiere decir que el uno ‘comprenda’ al
otro, esto es, que lo abarque. E igualmente ‘escuchar al otro’ no significa
simplemente realizar a ciegas lo que quiera el otro. Al que es así se le llama
sumiso. La apertura hacia el otro implica, pues, el reconocimiento de que debo
estar dispuesto a dejar valer en mí algo contra mí, aunque no haya ningún otro
que lo vaya a hacer valer contra mí. He aquí el correlato de la experiencia
hermenéutica. Uno tiene que dejar valer a la tradición en sus propias
pretensiones, y no en el sentido de un mero reconocimiento de la alteridad del
pasado sino en el de que ella tiene algo que decir. También esto requiere una
forma fundamental de apertura. (Gadamer, 2007, p. 438) Sólo en este sentido
tiene un valor modélico la comprensión del otro en el diálogo, en la
conversación; sólo en este sentido la comprensión del otro es el camino para
entender lo que sucede de hecho en toda comprensión, también en la comprensión
de los textos históricos. También aquí se requiere una forma fundamental de
apertura. Apertura que se explicita justamente en el atender realmente al otro,
no ya al otro como la individualidad que es, sino en lo que dice, recogiendo el
derecho objetivo de su opinión. Sólo así podremos, como en la conversación,
tratar de llegar a un acuerdo, acuerdo que es siempre, justamente, sobre la
cosa, sobre aquello de lo que se habla, haciendo valer la voz del otro incluso
contra la propia. Comprendemos un texto no ya para comprender al otro como
individualidad, sino en todo caso para entendernos con el otro, ya sea un tú
presente o un texto del pasado. Comprender un texto, o ponerse de acuerdo en
una conversación, significa, en ambos casos, siempre, llegar a constituir,
elaborar, un lenguaje común, en el seno del cual se hace posible únicamente el
verdadero acuerdo, la verdadera comunidad de sentido, en que consiste toda
comprensión. La supuesta contradicción de los modelos sería en todo caso,
entonces, una circularidad (muy hermenéutica) de los caminos que nos llevan a
comprender el misterio de la comprensión. Comprendemos al otro como
comprendemos un texto: no pretendemos anular la distancia, la asumimos
radicalmente; comprendemos un texto como comprendemos al otro: no pretendemos
anular su extrañeza, su alteridad, tratamos de entendernos con él en el asunto,
prestándole oídos, permaneciendo a la escucha, desde la apertura.
Referencias bibliográficas Gadamer, H.-G.,
(2007) Verdad y método, Salamanca: Sígueme. (2006) Verdad y método II,
Salamanca: Sígueme.
MODELOS DE COMUNICACIÓN
https://youtu.be/0sT_pP7C-B4














